No. Por más que se le vendan, no le gusta y no será que no está bien el chico. La verdad, los creativos de la criatura se lo curran poniendo a unos chicos muy sexis, super-perfectos a representar el papel del super-hombre, super-héroe, super-man.
Pero, a estas alturas de la soirée, Pitufina ya no está para estos super-machos, que lejos de dejarla agustito, lo único que le traen son quebraderos de cabeza. Ay, no es que una se mezcle con estas compañías, ya quisiera en lo personal tener algún que otro roce subidito de tono con un señor de esas características, una cosa es que no la guste y otra que sea tonta. Pero, una cosa es un pequeño encuentro y otra tener que "soportar" a un señor así por más tiempo. Vaya, que no le gustaría ser Lois lane, que en la última entrega fílmica hasta tiene un hijo de él.
Vds. se han fijado....., ella solita con su nene (que parece la versión yanki de no sin mi hijo) y el super-señor por ahi de rositas, salvando el mundo dicen.
Ay, no. En estos momentos, lo que el mundo de Pitufina (y sus "chicas") prefiere, en cuanto a señores, es que sean cariñosos, compañeros, buenos padres, poder contar con ellos, e incluso, que le cubran a una con los niñ@s cuando se larga algún que otro día con las amigas a cenar y de copitas. Quién necesita un héroe mayor en casa que el hombre que es capaz de ponerse una mandil y estar a la altura de las necesidades domésticas....Así que, absténganse príncipes azules, super-héroes y demás de consortes que quieran ir de salvapatrias de intentar compartir vida y avatares con Pitufina. No es lo que desea en estos momentos.
Cuando se habla de amor, habitualmente, se nos va el pensamiento hacia el romántico entre hombre y mujer ¿Por qué será? Ya que, no es éste precisamente el amor más poderoso que establecemos. El más fuerte sería, sin duda, el materno.
Por ello, hoy Pitufina, desea cantarlo y declamarlo, que miles de frases y millones de poemas dejen patente la maravillosa relación de amor que se crea entre una madre y sus hij@s. Porque aunque todo lo pueda el dinero, siempre todo lo vence el amor.
Si acaso mantienen alguna duda, procuren pensar lo que una madre haría por un hijo o lo que no haría por él. Sin duda, es el amor más grande que se puede sentir y la mayor vinculación entre dos seres humanos. Si mantienen alguna duda al respecto, plantéenla. Pero, por favor, absténganse de comentarios superficiales. Procuren mirar con los ojos del corazón (esos que nuestra Sociedad nos cuenta que tienen la capacidad de observar el interior de nuestros sentimientos).
Desear y dar curso a los deseos hace feliz a Pitufina y sabe a ciencia cierta que es lo que realmente nos procura bien-estar a tod@s. Por ello, hoy se conmina a ello.
Hasta que punto postergamos nuestros anhelos por un deber que se nos ha impuesto es una tarea que deberíamos delimitar en nuestros universos particulares, con el fin de obtener una idea clara de lo que nos provoca mal-estar e infelicidad. Es una clave básica que nos ayudaría mucho en nuestro esencial modo de vida.
Si esto fuera una tarea ampliamente desarrollada, obtendríamos individu@s más libres, menos manipulables y defensores de los derechos básicos propios y, por supuesto, ajenos.
Démonos más gustos, riámonos más, que no nos dé miedo desear y disfrutar de ello, porque en este ejercicio diario, de cada minuto, encontraremos los fundamentos del placer que hará nuestras vidas y las de l@s que nos rodean mucho más gratificantes.
Recuerden que sólo se vive cuatro días, amémonos y viviremos más y mejor. OTRO MUNDO ES POSIBLE, pero para ello deberemos amar más.
Casilda Rodrigáñez es una escritora española y hoy Pitufina quiere darle las gracias más sinceras por sus trabajos, que explican con todo lujo de detalle, perfectamente reseñados y datados, cuanto estudio se ha realizado sobre la profunda sexualidad de las mujeres y cómo ha sido brutalmente reprimida durante los últimos 5.000 años por los diferentes sistemas autoritarios patriarcales. Vamos, como en el que vivimos y nos "desarrollamos" actualmente.
Nos informa de que la sexualidad femenina es tan rica y amplia que incluye, por supuesto, la maternidad, la lactancia, la menstruación, el coito, la autosatisfacción y un amplio etc. encaminado a la búsqueda del placer y cómo este fundamento era lo que permitía la búsqueda esencial del bien-estar en las sociedades matrifocales anteriores a cualquier sistema patriarcal conocido, lo que establecía sociedades organizadas por ginecogrupos que cooperativamente se ocupaban del grupo y de l@s niñ@s del mismo (incluyendo en estos cuidados a los hombres también, por supuesto).
Asimismo, incita a la búsqueda del conocimiento oculto en nuestros cuerpos por milenios de falocráticas-patriarcales fangos vertidos sobre ellos. Pues, en el inconsciente más profundo de nuestra filogénesis, inserta en la sabiduría natural profunda se halla esta respuesta. Para ello, nos exhorta al despertar de nuestra libido natural firmemente enraizada en el útero y no como nos han dicho hasta la saciedad que se encontraba en la vagina o el clítoris.
La sexualidad de las mujeres es tan rica que no se reduce a una sola pequeña parte, es más amplia y nuestro maravilloso útero palpitante, generador de placer, humedad y vida, que se expande y se contrae de un modo suave y rítmico nos da la prueba de ello. Así, haríamos muy bien en relajarnos y dejarnos sentir este pálpito interno, su suavidad. Para, de este modo, terminar con tanta maldad oculta en las imágenes engañosas de mujeres hacendosas buenas esposas y mejores madres patriarcales, cuyos úteros han permanecido espásticos, duros e insensibilizados, producto de la ignorancia y el miedo que han provocado tanto dolor en partos y menstruaciones.
Busquemos imágenes de úteros completos, pintémoslos y colguémoslos en las paredes de nuestras habitaciones, busquemos cada momento de ocio para sentirlo y hacerlo palpitar, visualicémoslo. Es tal el placer que produce que sólo así nos daremos cuenta de cuanto nos han robado. No se lo permitamos más. Dejemos que la libido natural femenina se expanda tanto como nuestros úteros deseen. NOS LO DEBEMOS A NOSOTRAS. Y Pitufina está segura de que eso nos permitirá hacer otro mundo posible, mejor para tod@s.
Citándola literalmente, en su librito "Pariremos con placer", Casilda dice: "...Para restablecer la armonía entre los sexos tiene que haber sexo femenino....".
Su página web: www.casildarodriganez.org y su blog: www.pulposymedusas.blogspot.com.
De nuevo y hasta la saciedad. GRACIAS CASILDA
Porque será que a buen/a entendedor/a le sobran las palabras... A Pitufina le cuesta entender el por qué de tanto mal-entendido que circula por el mundo, seguramente será porque no es la elegida para alcanzar tal discernimiento. En cualquier caso, no es algo que le obsesione, ya que mantiene la mínima sabiduría de comprender que las cosas suceden en la vida porque son así y así han de suceder.
La Física Cuántica abre una vía de conocimiento sobre la relación entre la realidad exterior y la interior que antes tan sólo suponíamos (culturas ancestrales y más intuitivas que la nuestra han sabido mantener intacta esta sutil sabiduría). No obstante, el azar, la muerte, el amor y la vida han sido temas recurrentes de las representaciones artísticas humanas desde que el homo sapiens llegó a la Tierra (incluso antes). Saber cual es el sentido de la vida humana no es un objetivo fácil de alcanzar y es de suponer que cada quien tendrá su propia teoría.
Es posible que nuestra vida sea tan sólo un sueño, algo que retrató Calderón con suma maestría (cuan poco inventaron los de Matrix). Es, incluso, posible que la vida en nuestro Planeta sea de origen extra-terrestre. Aparte de la teoría de la evolución de las especies de Darwin hay otras teorías sobre el origen de la vida humana que se han desestimado y puede que sean más correctas.
Al final, las conclusiones que se extraen de este totum revolutum (que no tontum) es que es todo tan relativo, es tan difícil no dejarnos arrastrar por nuestras necesidades egocéntricas o las de otr@s, que nada y todo es lo mismo. Si nos retrotraemos a los evangelios, hasta es probable que un camello pase por el ojo de una aguja. No se crean que nada es imposible. Toda época mala tiene su fin y es muy cierto que por fin llega el sol a tu vida y vuelve la buena racha donde solo había dolor, pero para ello, hay que confiar en la vida y en un@ mism@. Esto es fundamental.
Parece que no todos estamos de acuerdo sobre la represión sexual que sufrimos las mujeres. Para los más reacios a creer en tal afirmación, decir primero que han sido sólo hombres (qué curioso) Pitufina no se ha encontrado a ninguna mujer que le haya dicho lo contrario. Hoy ahonda dando algunas razones.
Primero. Estos días se ha encontrado la Venus paleolítica más antigua de Europa. Ha llamado la atención de ella el cuidado detalle al esculpir sus atributos sexuales. Todas las estatuillas de la época encontradas son femeninas, no se ha encontrado ninguna figura masculina. En el numeroso conjunto de Venus paleolíticas que proliferean en todos los museos de nuestro viejo Continente se observa como común en todas ellas este mismo detallismo.
La primera conclusión rápida de Pitufina es que la sexualidad de las mujeres antiguamente era mucho más respetada y admirada que ahora. De hecho, los “investigadores-científicos-expertos” transmiten su estupor ante tanta “sexualidad” y sólo se les ocurre decir que nuestr@s antepasad@s estaban obsesionados con “ello”. Y dice Pitufina, no será más bien al contrario, no les parece que es más natural creer que lo tenían muy bien colocado en su lugar (de hecho ahí están las figuritas), ya que nuestra represión nos hace sacarlo de su sitio y ponerlo más en la cabeza (y sus obsesiones) que en su lugar natural. Eso sí, los “expertos” es lo que tienen…...
Segundo. El sempiterno y jamás abordado debate sobre el aborto (sólo se toca de puntillas). Cómo qué aborto sí o aborto no. Dejen a las mujeres decidir de una vez por todas cuando desean ser las mejores madres para sus hij@s, eso si deseamos ser una sociedad moderna, de esas que permite que la libertad de todas las personas sea respetada. Si las mujeres consideran que no quieren ser madres, dejen de juzgarlas, tutelarlas y “protegerlas” hasta de sí mismas. Su naturaleza, acorde con los ciclos naturales, sabe mejor que nadie lo que es óptimo para su vida y para la vida de "lo que pudiera venir". Al menos, que cuando alguna de ellas tenga que practicarse un aborto pueda hacerlo con la libertad de saber que no habrá ningún peligro para ella, ya bastante duro es el hecho en sí del aborto. No las culpabilicen más. Así que, Pitufina hoy declara, Aborto, SÍ y añade, libre y gratuito. Solo faltaba.
Tesoro esquivo, hoy te traigo
en bandeja de plata concebido,
de tu devenir diario urdido
y en el alma sentido.
Si hace tiempo me hubieran dicho,
cuando nadie vio que podría ser.
Yo, ayer, no habría creído
la evidencia que hoy es.
Ay, amiga, así te siento
y tan solo espero
que tu me observes
de modo similar.
Este poema lo dedica hoy Pitufina a todas sus amigas, tesoros hallados en cualquier momento del alma vivida.
Estos días surge el debate sobre la calidad de la Educación pública, Pitufina piensa que no deberíamos regirnos sólo por lo que nos viene dado desde los medios de comunicación ni por nuestros gobiernos establecidos. No se puede poner en la palestra la educación pública versus la privada por dos razones principales que caen por su propio peso:
La primera es por su laicismo, la Educación Pública nos garantiza que ningún niño ni ninguna niña serán estigmatizad@s ni marginad@s por cualquier diferencia de credo, de pensamiento o de filosofía vital que sus familias quieran desarrollar en el ámbito doméstico. Lo que, automáticamente, la determina en el respeto a la diferencia y la educación en valores comunitarios.
La segunda es por su calidad, los y las profesionales de la Enseñanza Pública han de pasar unos rigurosos exámenes que nos indican unos mínimos esenciales que deben cumplir para realizar su labor como docentes, esta es la mejor prueba de que los maestros y las maestras de nuestras hijas e hijos serán los mejores que pueden tener.
Quizá, los detractores de la educación pública tengan miedo de su excelente calidad, ya que ofrece posibilidades de igualdad a todos los niños y a todas las niñas que la reciben y les otorga las mismas condiciones también para optar a futuros trabajos.
Así que, lo que en principio debemos proteger, cuidar y respetar como un mínimo de nuestra Sociedad democrática que presume de igualdad de derechos y oportunidades para todos y todas es la Educación Pública, tanto como la Sanidad Pública.
Por supuesto que es mejorable, pero aquí a Pitufina se le antoja la siguiente pregunta ¿Se ha probado a dotarla de recursos suficientes, tanto económicos como de plantillas "multi-disiciplinares" de personal? Si esto fuera así, seguramente este debate no habría saltado a la palestra ¿No les parece?
No es lo habitual dar la nota. De hecho, nos educan (y muy bien) en no dar la nota, en no desobedecer, en no hacer el ridículo, en no dar rienda suelta a lo que nos pulsa en nuestro interior. Esto debe ser para que observemos más los intereses ajenos que los propios y así seguir engordando cuentas ajenas de otras personas que no nos atañen en absoluto.
Aunque Pitufina, que es una buena niña, no suele darla, ha llegado a un punto en su vida que lo único que le apetece es dar, no la nota, sino ir más allá y lograr la campanada. Pero, no es nada concreto o quizá sí. Es más la íntima necesidad de darle curso a lo postergado que es, por desgracia, ella misma.
Por eso opina, aunque su opinión sea tildada de inoportuna y decide, aunque su decisión sea cuanto menos inesperada. Porque (y parafrasea a la persona amada más cercana) si no se diside (consultar el diccionario, que está bien escrito) no se puede transgredir y es por esta razón que no necesita recibir un curso sobre cómo deben hacerse las cosas para ser una buena madre, hija, hermana, educadora, revolucionaria, trabajadora, feminista o compañera. Tan sólo decidir cualquier cuestión, fundamental o cotidiana, en función de lo que la pulsa dentro, es decir, decidir sobre las propias pulsiones es lo que nos dará la medida de lo que debe ser acertado. El resto es cla y como tal ha de ser tratado.
Tantas veces Pitufina se ha sentido sola, que por una vez que se siente acompañada, cree que lo mejor es compartirlo con quien lo lea, motivada por la sana intención de contar cuanto positivo ocurra en su pitufa vida.
Lo siente como algo excepcional y como tal lo degusta sorbo a sorbo, como suele ocurrir con los grandes placeres de la vida, que son para paladear a poquitos. Por una vez, no siente ser un cero a la izquierda de nadie, ni desamparada, ni espera aprobación alguna, tampoco reprobación, porque no lo necesita.
Sabedora de ser una, unida por su cordón umbilical con la Fuente de Vida que todo lo crea, anclada con su fuerte espina dorsal al equilibrio del Universo. Conoce también que somos tod@s un@s movid@s por la misma "fuerza vital" que todo lo alumbra, en los ciclos de luz y sombra de la naturaleza que nos envuelve, porque por primera vez se ha sentido así de bien en el medio de una gran ciudad, rodeada de edificios, observadora de pájaros y árboles urbanos, ninguneando a los excesivos coches que circulan por las calles. Así, ha logrado que su natural interior se haya equilibrado al margen del espacio ambiente que la rodea.
Sabe cómo lo ha conseguido, sabe que es posible y quiere transmitir que tod@s podemos hacerlo. Que otro mundo es posible y que otra realidad ya los es.
BESOS Y AMOR, porque las flores y las perlas las llevas contigo.
Como continuación a la anterior "entrada", Pitufina se reitera en la consciencia de su propio crecimiento, aunque éste se realice de un modo no demasiado óptimo o no muy de acuerdo a sus propias preferencias.
No obstante, todo lo que sea buscar la propia esencia, en cualquier momento que la realidad cotidiana presente, será óptimo para el fin que se persigue.
A veces, lo mejor no tiene por qué ser un puñetazo sobre la mesa, pero tantas veces no-deseadas tienes que hacerlo para observar que la resultante de los hechos transcurridos a posteriori muestren esta ya necesidad, en demasiadas ocasiones imperiosa.
Al final, todo se reduce en una ausencia de fijar límites claros sobre nuestras propias necesidades que antes no se han marcado. Así, cuando esta ausencia deja de ser tan solo eso para convertirse en acuciante es cuando surge la salida de casillas pertinente que produce que todo vuelva a ponerse en su sitio.
Volviendo sobre lo anterior, casi cualquier medio es bueno si el fin conseguido es el mejor para un@ mism@ y lo fundamental de todo esto es que la esencia de nuestra semilla, la búsqueda de nuestro propósito vital no sea pérdida irreparable.
Estaría bien aprender a dar curso a la búsqueda de la satisfacción global de la inquietud vital que nos alumbra y que, de paso, no tuviéramos que perder los estribos para ello. Mientras tanto, tendrá que servir realizarlo tan bien como podamos.
Lejos de ser una tarea de l@s niñ@s, Pitufina se da cuenta de que es un esfuerzo cotidiano para el que estamos poco preparad@s. Creemos que solo crecemos de pequeños y demasiado a menudo nos olvidamos de que el crecimiento corporal, mental y espiritual se realiza durante toda la vida.
El propósito vital que tenemos encomendado, para el que vivimos y vinimos aquí así nos lo demuestra. Sino de qué íbamos a ser infelices, si tan sólo siguiéramos fielmente a nuestra semilla interior, lo que nos pulsa dentro, nos sentiríamos plenamente equilibrados con nuestro diario devenir.
Por qué la vida nos dispone en situaciones erróneas o por qué no nos pone en el camino adecuado son dudas a las que cada cual daremos respuestas distintas. Pero la solución no parece ser simple, Pitufina supone que hay mucho trabajo en ella. No obstante, una guía podría ser recuperar el juego de la infancia, el recuerdo de lo que nos hacía felices, porque l@s niñ@s están más cerca del crecimiento ya que en ellos se supone que es así.
La educación es trascendental en nuestras vidas, por esta misma razón será fundamental procurar el mayor mimo en la educación de los más pequeños. Mientras tanto, los adultos haríamos bien con nosotros mismos si nos permitiéramos más a menudo ver la vida a través de los ojos de l@s niñ@s que fuimos.
Estamos obligad@s a la alegría. De hecho, es nuestro natural estado interior. Ocurre, que en nuestras ciudades, en las que solemos alejarnos con demasiada frecuencia de nuestra naturaleza interior, se hace difícil encontrarla.
Si ocurre que la vida te trae desdichas, se hace más difícil ver el lado amable y la felicidad contenida en la alegría cotidiana. No obstante, realizar el sano ejercicio de abstracción de las "cienes" de tareas diarias y encontrar tiempo para respirar, encontrarse a gusto con un@ mism@ o echarse una siestecita (o al menos, 10 minutos para descansar relajad@), sería el mejor regalo que podríamos darnos.
Si Pitufina llega a esta conclusión es por tanta necesidad de energía vital que percibe en las escaleras del metro o en los vagones de cercanías de Madrid y tantas veces se da un@ cuenta de que lo sencillo, lo que nos produce felicidad o simplemente aquello que nos hace sentir bien cuesta tan pocos esfuerzos que resulta difícil plantearse por qué no lo hacemos.
La respuesta pueden ser muchas y seguramente serán variadas, tantas como personas. Pero, la vida y cualquier eventualidad, por penosa que resulte, será mucho más fácil si somos capaces de seguir el sano consejo de descansar más, dedicarnos tiempo a nosotr@s mism@s y a nuestras inquietudes.
Salud y los mejores propósitos.
El amor es la fuerza creadora del Universo, el estelar y cualquier otro cercano al que deseemos atribuirle esta cualidad. Tanto es así, que a Pitufina no le cabe la menor duda que el factor tiempo, al que se le adjudica todo final feliz, está imbuido de amor hasta las trancas.
Cuando se cruza una circunstancia adversa o cúmulo de las mismas, tan sólo el amor a un@ mism@ nos puede otorgar la energía suficiente para sobrellevar el día a día.
Solo cuando te enamoras crees que la vida se hizo en rosa.
Re-enamorse del bebé propio es una felicidad cotidiana.
Chascarrillear por los pasillos en el trabajo, en las escaleras del vecindario, marujear ante un sabroso café humeante en la mejor compañía o viajar con alguien afín.
Todas estas situaciones son pruebas de amor vivo. Pero, sin quedarnos solo en lo superfluo, hasta la muerte es prueba de amor en la fé de la vida, ya que sin la una no sería posible la otra.
¿Cuántas pruebas de amor necesitas? AMA y hallarás tu respuesta.
Este no es un anuncio de compresas, aunque lo cierto es que hasta para vendernos este producto, comercian con la seguridad, o bien, la falta de ella.
Pitufina observa como se trafica con la seguridad y la moneda de cambio es alta, a veces es el miedo y otras la libertad, incluso pueden ir las dos en el mismo lote.
Esta Sociedad, en la que las personas que la forman tienen un nivel grande de inseguridad es una adicta a los productos "seguros", como ejemplo nos pueden servir desde el millonario negocio de las compañías de seguros, las empresas de seguridad (seguratas del metro, incluid@s), las compresas y, como no, hasta la seguridad y fuerzas del Estado.
Pitufina ahonda y considera que, lejos de buscar certezas imposibles o seguridades fatuas que lo único que hacen es meter la mano en nuestros bolsillos, haríamos mejor en pagarnos algún tipo de terapia, personal, familiar, curso de auto-ayuda o bien, simplemente, amarnos más a nosotr@s mismos y a l@s nuestr@s, tanto como a nuestros pequeños fallos, errores, cositas oscuras que no nos gustan. Creo que nos vendría muy bien para alejar inseguridades.
Recuerda, la seguridad se forja resolviendo la vida con la ayuda de los recursos propios.